La nómina es un documento con formato legal, no un resumen amable. Por eso cuesta leerla: está pensada para justificar cotizaciones ante la Seguridad Social, y de paso te dice cuánto cobras.
Se lee en tres bloques.
Bloque 1: devengos, o lo que has ganado
Todo lo que la empresa te reconoce este mes, antes de descontar nada. Suele dividirse en dos familias:
- Percepciones salariales: salario base, complementos (antigüedad, puesto, idiomas), horas extra, incentivos, y la prorrata de pagas extras si las tienes repartidas.
- Percepciones no salariales: dietas, plus de transporte, indemnizaciones. No son salario y, hasta ciertos límites, ni cotizan ni tributan.
La suma es el total devengado. Ojo: ese número no es «tu sueldo» en el sentido que usas al hablar. Si cobras en catorce pagas, tu bruto anual es catorce veces la mensualidad, no doce veces el total devengado.
Bloque 2: las bases, que no son tu bruto
Aquí está la parte que más confunde. Las bases son las cifras sobre las que se calculan las cotizaciones, y no coinciden con el total devengado:
| Base | Qué incluye |
|---|---|
| Base de contingencias comunes | Salario más la parte proporcional de las extras, prorrateada aunque las cobres aparte |
| Base de contingencias profesionales | Lo anterior más horas extra |
| Base de IRPF | Lo que Hacienda considera rendimiento del trabajo |
Y tienen tope: cada año se fija una base máxima y una mínima. Si ganas por encima del máximo, cotizas por el máximo. Eso explica por qué, a partir de cierto sueldo, subir el bruto casi no sube la cotización.
Bloque 3: deducciones, o lo que se va
Dos cosas, y conviene no mezclarlas:
Las cotizaciones a la Seguridad Social. Un porcentaje fijo sobre la base: contingencias comunes, desempleo (algo más si tu contrato es temporal), formación profesional y MEI. No dependen de tu situación familiar: quien gana lo mismo cotiza lo mismo.
La retención de IRPF. Aquí sí entra tu vida: hijos, situación familiar, edad, discapacidad. Es un porcentaje personalizado, calculado con el procedimiento del Reglamento del IRPF, no sacado de una tabla de tramos de sueldo.
El resultado de restar todo eso al total devengado es el líquido a percibir: lo que llega a tu cuenta.
Lo que no aparece y conviene saber
La nómina no muestra lo que la empresa paga por ti. Sus cotizaciones —contingencias comunes, desempleo, formación, FOGASA, accidentes— van por su cuenta y suponen aproximadamente un tercio más sobre tu base de cotización.
No es dinero tuyo ni te lo están quitando, pero es el número que la empresa tiene en la cabeza cuando dice que «cuestas» una cifra que no reconoces.
Tres comprobaciones que merecen dos minutos
- Que tu antigüedad esté bien. Es la que decide tu indemnización si algún día te despiden, y los errores de fecha se arrastran años.
- Que el grupo de cotización encaje con tu puesto. Determina bases mínimas y afecta a prestaciones futuras.
- Que tu situación familiar esté actualizada. Si nació un hijo y no has entregado un modelo 145 nuevo, la empresa sigue reteniéndote como si no existiera.
Si algo no cuadra, el sitio para preguntar es recursos humanos, y conviene hacerlo con el recibo delante y el número concreto señalado. Para llegar sabiendo qué esperar, la calculadora te da el neto que debería salirte con tu situación.
Fuentes. Orden ESS/2098/2014, modelo de recibo individual de salarios · Ley General de la Seguridad Social (RDL 8/2015), arts. 147 y ss.
Esta guía es información general, no asesoramiento fiscal ni legal.